IVA en transacciones con obras de arte

¿Cómo funciona el IVA en transacciones con obras de arte?

Cuando hablamos del IVA en transacciones de obras de arte hay que referirse a un régimen jurídico específico que puede resultar complejo.

Además, en este tipo de operaciones suele darse con frecuencia la coincidencia de distintas nacionalidades sujetas a leyes diferentes, lo que puede complicar aún más las gestiones a llevar a cabo.

En este artículo nos ceñiremos a la fiscalidad española aplicable a este tipo de actividades comerciales. Diferenciaremos entre los impuestos a pagar por el vendedor y el comprador, la tributación directa e indirecta y también si la operación la realiza una empresa o un particular.

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¿Qué se entiende por “objeto de arte”?

Antes de entrar a valorar la fiscalidad del IVA en transacciones con obras de arte, es importante saber qué entiende la ley por “arte”. Es decir, qué elementos, objetos, podrían entrar dentro de esta clasificación.

Según la expresión literal del artículo 136 de la Ley del IVA, serían elementos artísticos aquellos a los que se les pueda aplicar el “concepto de bienes usados, objetos de arte, antigüedades y objetos de colección y de sujeto pasivo revendedor”.

Y más en concreto, en el párrafo primero de este mismo artículo, la ley enumera los siguientes;

  • Cuadros, collages y cuadros de pequeño tamaño similares, pinturas y dibujos, realizados totalmente a mano por el artista (…).
  • Grabados, estampas y litografías originales de tiradas limitadas a 200 ejemplares, en blanco y negro o en color, que procedan directamente de una o varias planchas totalmente ejecutadas a mano por el artista (…).
  • Esculturas originales y estatuas de cualquier materia, siempre que hayan sido realizadas totalmente por el artista (…).
  • Tapicerías y textiles murales tejidos a mano sobre la base de cartones originales realizados por artistas, a condición de que no haya más de ocho ejemplares de cada uno de ellos.
  • Ejemplares únicos de cerámica, realizados totalmente por el artista y firmados por él.
  • Esmaltes sobre cobre realizados totalmente a mano, con un límite de ocho ejemplares numerados (…).
  • Fotografías tomadas por el artista y reveladas e impresas por el autor o bajo su control, firmadas y numeradas con un límite de treinta ejemplares en total, sean cuales fueren los formatos y soportes.

Por otro lado, cabe mencionar que en ningún caso se aplicará este régimen especial al oro de inversión que aparece definido en el artículo 140 de la Ley del IVA.

Regulación del IVA en transacciones con obras de arte

Con la entrada en vigor del Real Decreto Ley 1/2014, se introduce una importante modificación en relación al tipo de IVA al que estarían sujetos los artistas.

Así, las importaciones y entregas de objetos de arte, antigüedades y objetos de colección, incluidas las adquisiciones intracomunitarias de los objetos de arte, tributarán por el tipo reducido del 10%, y no por el tipo general del 21%.

Esta reducción del impuesto sobre los objetos de arte permite alinear la tributación española con la del resto de Europa, que hasta ese momento era mucho más reducida.

Es importante resaltar que esta tributación aplica únicamente cuando la venta del bien objeto es realizada por los propios autores, o bien, por empresarios que no tengan la consideración de revendedores.

Así, surge la parte más controvertida de esta modificación: la imposibilidad de aplicar el tipo reducido del 10% a los revendedores. Es decir, aquellos empresarios que se dediquen a la compra de los bienes para venderlos a terceros con posterioridad. Entran también en esta consideración los organizadores de subastas públicas cuando actúen en nombre propio a través de un contrato de comisión de venta.

¿Qué ocurre entonces en las transacciones entre empresarios?

La tributación indirecta entre empresarios en el régimen general puede oscilar entre el 10 y el 21%. Será del 10% en operaciones realizadas por el propio autor o sus descendientes, o por profesionales no revendedores de objetos de arte, que tengan derecho a deducir íntegramente el Impuesto soportado por repercusión directa. El resto de los empresarios tributarán al 21%.

El impuesto se aplicará sobre el precio de venta la obra. Esto, a menos que el empresario compute por el régimen especial de bienes usados, objetos de arte, antigüedades, y objetos de colección. En este caso el tipo impositivo recae únicamente sobre la ganancia obtenida.

Si la venta es entre particulares el impuesto que hay que aplicar es el Transmisiones Patrimoniales. Este impuesto se encuentra cedido a las Comunidades Autónomas (CCAA). Los tipos pueden oscilar entre el 4 y el 8%, en función de la CCAA en la que se lleve a cabo la operación.

Por otra parte, la tributación directa se aplicará al vendedor en el caso de obtener una ganancia patrimonial. Es decir, cuando haya vendido la obra por precio superior al que la adquirió. La tributación variará en función de que el vendedor sea una persona jurídica o física. Si es jurídica, se aplicará el impuesto de sociedades (IS); si es física, los rendimientos estarán sujetos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Para saber más: ¿Rendimientos del trabajo o de actividades económicas?

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