Gastos deducibles de los autónomos que trabajan desde casa

Gastos deducibles de los autónomos que trabajan desde casa

Los gastos deducibles de los autónomos que trabajan desde casa siguen siendo un tema conflictivo a la hora de declarar. Entre otros motivos, esto se debe a la gran incertidumbre legal que existe al respecto.

En general, el empresario puede deducir aquellos gastos que están vinculados a la actividad -cuidado, no los gastos privados- con la idea de tributar según los ingresos reales de su negocio. De este modo, para poder demostrar que los gastos están afectos, es necesario tenerlos justificados a través de recibos o facturas. También es importante no olvidar registrarlos en los libros contables.

Muchos autónomos, por diferentes circunstancias, han establecido su lugar de trabajo en el propio hogar. En este caso, ¿es posible deducir los gastos vinculados a la actividad como lo haría un empresario que trabaja desde una oficina independiente? ¿Qué gastos y cómo pueden deducirse en concreto? A continuación, lo desarrollamos.

Gastos deducibles cuando se trabaja desde casa

Se entiende como “gastos deducibles” todos aquellos que en principio necesita el empresario para a la obtención de un beneficio. Esta idea cobra sentido en relación con la obtención de rendimientos de actividades económicas (RAE, es decir, los ingresos del autónomo), y el modo de tributar estos rendimientos en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Para poder entender más en profundidad la aplicación y funcionamiento del concepto de gastos deducibles para autónomos, te recomendamos consultar el siguiente artículo: Gastos deducibles para autónomos

Aparentemente, el proceso para deducir los gastos resulta sencillo. A grandes rasgos, el gasto únicamente debe cumplir con ciertos requisitos:

  • Como mencionábamos antes, debe encontrarse vinculado a la actividad.
  • El gasto siempre debe estar justificado y registrado contablemente.

Sin embargo, a la hora de declarar, el empresario puede encontrar dificultades en relación con los gastos que es posible deducir. En especial, cuando los gastos afectos a la actividad se encuentran entremezclados con los privados; algo que ocurre con frecuencia si el negocio se desarrolla desde el hogar.

Entonces, ¿cuáles son los gastos deducibles de los autónomos que trabajan desde casa?

Desde el 1 de enero de 2018, con la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, se introdujeron nuevas medidas con el objetivo de clarificar la fiscalidad de los trabajadores autónomos. En especial, en torno a la deducción de gastos de suministros de autónomos que trabajan desde casa.

Quedó reflejado de la siguiente manera en el artículo 11:

«5.ª Tendrán la consideración de gasto deducible para la determinación del rendimiento neto en estimación directa:
b) En los casos en que el contribuyente afecte parcialmente su vivienda habitual al desarrollo de la actividad económica, los gastos de suministros de dicha vivienda, tales como agua, gas, electricidad, telefonía e Internet, en el porcentaje resultante de aplicar el 30 por ciento a la proporción existente entre los metros cuadrados de la vivienda destinados a la actividad respecto a su superficie total, salvo que se pruebe un porcentaje superior o inferior.”

Verdaderamente, esto quiere decir que el autónomo que trabaja desde casa puede deducir el 30% de los gastos en suministros, pero sobre el porcentaje de la vivienda utilizado como lugar de trabajo. No el 30% del total de los gastos en suministros.

Es decir, si el empresario tiene establecido un 20% de su hogar como lugar de trabajo podrá deducirse un 30% de los gastos totales por suministros, pero únicamente sobre el 20% correspondiente a su negocio.

¿Qué otros gastos cabe destacar?

Por otro lado, también es fundamental entender cómo deducir el concepto de vivienda habitual cuando se trabaja desde casa. Este punto es complejo y además la norma cambia dependiendo de si la casa es propiedad del empresario o está en alquiler.

En primer lugar, si la casa es propiedad del autónomo, este tiene derecho a deducir los gastos de la comunidad, el seguro del hogar, así como todos los impuestos relacionados con la casa e incluso los intereses de la hipoteca si correspondiera.

En cambio, si la casa es alquilada, el empresario puede deducirse únicamente el porcentaje de la vivienda que corresponda al desarrollo de su actividad.

Aparte de estos gastos, y tal como ocurre cuando el autónomo tiene una oficina o local independiente, es posible deducir todos los gastos relacionados con el negocio. Por ejemplo, el dinero invertido en ordenadores y software, servicios profesionales necesarios y productos o materiales que se utilizan cada día.

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