Blanqueo de capitales

El blanqueo de capitales, ¿qué es exactamente?

Es bien sabido por la población en general que el blanqueo de capitales constituye un delito. De hecho, la sanción penal del blanqueo de capitales o, como se denomina en otros países, del lavado de activos, se ha convertido en un instrumento indispensable de la lucha contra la delincuencia en casi todos los países del mundo.

Considerando el delito de blanqueo de capitales como un delito pluriofensivo, se suele afirmar que sus efectos negativos sobre la economía se derivan, en especial, de la alteración de la libre competencia y la pérdida de confianza en el sistema financiero.

De este modo, el Estado en ningún caso puede permitir el aprovechamiento de una riqueza obtenida de manera delictiva. Y por ello, cada vez más, se invierte y se fomenta la lucha contra el crimen. Pero, ¿en qué consiste exactamente el blanqueo de capitales? ¿Cómo se produce el delito? A continuación, lo desarrollamos.

¿Qué es el blanqueo de capitales?

El blanqueo de capitales se define como el conjunto de actividades y procedimientos que permiten introducir dinero de procedencia ilícita en el ciclo de la economía legal. Su principal finalidad es la de ocultar su origen. A día de hoy, constituye una de las principales estrategias que las organizaciones criminales emplean para protegerse de las autoridades policiales y judiciales.

En España, el Tribunal Supremo ha analizado con detenimiento el delito de blanqueo de capitales. Esto se debe a que es importante diferenciarlo de otras figuras jurídicas, como la receptación y el encubrimiento. En concreto, se quiere evitar que en los casos de auto-blanqueo se produzca una doble incriminación de la misma conducta.

Por ello, el Tribunal Supremo ha señalado que la acción típica (la acción delictiva) que se sanciona como blanqueo no consiste en el simple hecho de adquirir, poseer o utilizar las ganancias procedentes del delito. Se exige que estos actos tiendan a ocultar o encubrir el origen ilícito de las ganancias. O a ayudar al autor a evitar la sanción correspondiente.

Así, se puede afirmar que la característica principal del blanqueo de capitales radica en sancionar el “retorno” de los bienes generados de forma ilícita al tráfico económico.

Es importante tener en cuenta que la difusión del fenómeno cobró especial relevancia cuando se conectó con el tráfico de drogas. También con otras actividades relacionadas con el crimen organizado. Una de las causas que se cree que da lugar a estas situaciones es el gran poder económico derivado de la comercialización de determinados bienes ilícitos.

¿Cómo funciona el proceso del blanqueo de capitales?

Generalmente, el blanqueo puede realizarse mediante la alteración de la forma del dinero. De este modo, se trata de evitar su identificación. También suele llevarse a cabo el proceso mediante su transferencia a paraísos fiscales o países con controles financieros más bien laxos.

De este modo, el procedimiento comienza a través de la transferencia de fondos de origen ilegal al sistema financiero legal en pequeñas cantidades. Seguidamente, estos se someten a movimientos y conversiones que ayuden a distanciarlo del lugar donde se generó.

Por último, se procede a su definitiva reintroducción en la economía legal mediante la inversión en algún sector económico o la creación de empresas fraudulentas.

El blanqueo retroalimenta la delincuencia asociada al fenómeno. También aquella que le sirve de base, que por la ocultación del origen de los bienes resulta más difícil de perseguir. De ahí que suponga un refuerzo en la prevención y sanción de los delitos de los que se derivan las ganancias que son posteriormente objeto de blanqueo.

Situación jurídica del delito de blanqueo de capitales

La obtención, así como el disfrute de patrimonios de origen delictivo debe ser objeto de respuesta penal, este es un hecho indiscutible. Debido a las características propias del delito, con su regulación no se busca solo proteger la integridad del sistema económico. También se protege a la Administración de Justicia.

En España la legislación administrativa y penal en esta materia ha venido influida por la abundante regulación internacional que se ha sucedido desde principios de los años ochenta del siglo pasado. Por lo general como iniciativas de los países más ricos, para la lucha contra este fenómeno.

En la actualidad la prevención y sanción de las conductas de blanqueo de capitales se lleva a cabo mediante la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.

También a través del Reglamento aprobado mediante el Real Decreto 304/2014, de 5 de mayo. Así como a través de la regulación contenida en el artículo 301 del Código penal.

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